12 de octubre de 2026
Paola Herrera:
He pensado varias veces en escribirte. No lo hago para reclamar nada ni para pedirte que todo vuelva a ser como antes; lo hago porque hay cosas que todavía me importan.
Después de la mudanza dejamos de escribirnos. Al principio eran mensajes pendientes y luego el silencio se volvió costumbre.
Con el tiempo me he dado cuenta de que extraño
las conversaciones largas de los jueves, cuando no teníamos nada que resolver y hablábamos de todo.
Me gustaría invitarte un café y escuchar cómo has estado, sin repasar culpas ni poner condiciones.
Si te parece, puedo estar disponible los sábados por la mañana o cualquier tarde después de las seis. Si otro momento te acomoda mejor, dímelo y lo ajustamos.
Si en este momento no quieres responder, lo entiendo. Esta carta no necesita una contestación inmediata.
Con cariño,
Renata Solís