Para mis padres
18 de octubre de 2026
Para Rosa Elena Solano y Arturo Ríos:
Hay cosas que uno cree que dirá en algún momento, y luego los días se llenan de otras urgencias. Hoy quiero detenerme en una de ellas.
Quiero reconocer los años en que papá se levantaba a las cinco para abrir el taller y mamá llevaba la contabilidad en la mesa de la cocina, después de su turno. Nunca los oí quejarse de eso frente a nosotros.
No lo digo como una frase de ocasión. Pienso en esto:
Cuando se perdió el primer cliente grande, papá no nos dijo nada hasta que encontró otro trabajo. Mamá, tú cosiste mi uniforme de secundaria tres veces para que no tuviera que pedir otro. Son cosas pequeñas si se ven por separado; juntas son toda mi infancia.
Con los años he entendido que aquello también me formó.
Aprendí que el cuidado casi nunca se anuncia: se hace, se repite y se vuelve costumbre. Eso es lo que intento hacer ahora con mis hijos.
No escribo para pedir nada ni para ajustar cuentas. Escribo porque quiero que sepan que lo veo y que lo agradezco.
Quiero que sepan que no tienen que seguir sosteniéndonos como antes. Ya nos toca a nosotros, y me gustaría que este año se tomaran unas vacaciones de verdad, sin pendientes y sin culpa.
Con gratitud y cariño,
Daniela Ríos Solano